Una competición única y una cita histórica fue la que vivió la estación de esquí andorrana de Ordino Arcalís. Tuvo el honor de ser la sede de los primeros Mundiales de freeride en las modalidades de snowboard y esquí. Por ello, se vistió de gala para recibir con todos los honores a los mejores riders del mundo en un evento que supone un paso importante para esta disciplina.
Ordino Arcalís es reconocida por su terreno técnico, y las condiciones de nieve eran espectaculares para disfrutar de los mejores trucos en un entorno privilegiado. El escenario era perfecto para disputar este campeonato. El Basser Negre, a 2.687 metros, guarda muchos momentos memorables del freeride y escribió otra página más en letras doradas. Se caracteriza por sus zonas técnicas y las múltiples opciones de líneas que ofrece.